Esto fue una primicia.
Estoy de vuelta en el mercado laboral. Ayer tuve mi primera entrevista en bastante tiempo; fue corta, de unos 5 minutos.
Sabía que era una organización confesional. Pero esta en concreto es conocida por no ser tan insistente con la agenda religiosa y por defender los valores humanitarios. Así que decidí intentarlo; por cierto, fueron ellos quienes me contactaron primero.
“Antes de seguir adelante, quiero asegurarme de que entiende que buscamos a un cristiano para este puesto”. “Bueno, me criaron como católico, pero desde luego no soy religioso.” La entrevista terminó :)
Esta no es una entrada para criticar a la organización; cada cual define sus políticas de contratación, y le sigo teniendo mucho respeto a esta en particular. La conversación no fue para nada incómoda, sino franca.
Pero creé este blog para reflexionar en voz alta, así que aquí está.
Si estás reclutando para un puesto que ya de por sí es difícil de cubrir en el mercado global, ¿qué ocurre cuando reduces la búsqueda a un subconjunto muy específico de candidatos?
Es más, estas organizaciones son más permisivas con los puestos no senior y nacionales. Así que imagino que habrá muchos casos en los que tengan que conformarse con un candidato con menos experiencia para un puesto de director de país que para otros puestos no senior en la misma misión de país. Debe de ser a veces frustrante para esas personas.
Por otro lado, no es que esto no vaya a pasar en organizaciones laicas; sé bien que ocurre.
